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  • Media maratón 21k: el secreto de la felicidad está en no esforzarse por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo
    por bgaibor Diciembre 1, 2009

    Dos estudiantes de la Facultad de Comunicación, Estefanía Baldeón y Nahomi Tanaka, participaron en la Maratón 21k Mitad del Mundo que se realizó en la ciudad de Quito el pasado 22 de noviembre de 2009. A continuación la crónica de su participación.

    Empezando la mañana, después de tres semanas de entrenamiento y preparación, me dispuse a calentar y estirar los músculos antes de dar inicio a la maratón. Nahomi, mi compañera del trote matutino, todavía no llegaba y la carrera estaba a punto de iniciar. Con los nervios de punta por la cantidad de gente concentrada en un solo lugar, la Plaza de Toros, vi cuantiosa preparación y la buena sincronización de sus movimientos, me quedé un tanto desconfiada debido a que tres semanas no hayan sido suficientes, en comparación de otros deportistas a los que les tomó meses prepararse. 

    Terminé de estirar los músculos de mis piernas y enseguida caminé por el sector en el cual habíamos planeado encontrarnos con Nahomi. La gente se iba acomodando antes de la salida a la pista que conformaba las calles de Quito.

    El Alcalde, Augusto Barrera, con un sonrisa cordial empezó con la cuenta regresiva y Nahomi aún estaba desaparecida. En ese momento no sabía qué hacer, si desertar o continuar. El corazón se me hacia chiquito, era la última carrera que Nahomi y yo corríamos juntas debido a los diferentes caminos que nuestras vidas tomarán al futuro.

    Tres, dos, uno y tan solo cerré mis ojos y le dedique la carrera a esa fuerte amistad que nos une. Y así empecé a trotar, un ritmo lento era el que llevaba, iba tranquila y un poco triste. El sol había salido completamente, encendí mi reproductor de música y eso me ayudó a llenar de energía todo el cuerpo. Los primeros kilómetros fueron para tomar impulso y ganas, la gente nos aplaudía con ese cariño que se siente cuando una madre le lleva una sopita caliente a su hijo enfermo. No sólo en el fútbol es que estamos unidos los ecuatorianos, también en las maratones cuando la gente madruga y prepara su puestito para aplaudir y dar aliento a los que van dejando el paso un poco atrasado.

    Kilómetro seis y por fin la primera bajadita, ahí es cuando uno relaja el cuerpo y se deja llevar por la gravedad. Aún me sentía un poco sola, pues me preparé con una excelente deportista, no tenía costumbre de trotar con mi sombra. Miraba a toda la gente que corría y siempre iban en grupos pequeños, iban conversando, riendo, hidratándose, dándose ánimos. Esa escena me hizo recordar la maratón de 21k del anterior año. En esa, Nahomi estuvo junto a mí y cada kilómetro que pasábamos lo celebrábamos con un “dame cinco” y dedicábamos el siguiente kilómetro a una de nuestras amigas más queridas. De vuelta a la realidad, ya estaba en el kilómetro 8 para ese entonces, justo en el redondel del centro comercial “El Condado”, aún con las energías bien puestas seguí adelante tratando de controlar mi respiración. De repente escucho un “Hola guapa” y ¡no me lo van a creer! …pero era Nahomi, toda ella sonriente. En ese instante al ritmo del trote la abracé con todas mis fuerzas y grité de la emoción de verla. Ella había empezado la carrera también y había corrido los ocho kilómetros y en algún kilómetro desistió en seguir con la misma esperanza que tenía yo que era la de encontrarnos.

    Con la respiración un poco más agitada de lo normal seguimos el ritmo y mientras lo hacíamos ella me contaba una historia casi similar a lo que viví sin su compañía al empezar la carrera. Bueno, ahora solo quedaba enfocarnos en llegar a la meta. En nuestro camino encontramos interesantes personajes: una mujer que en su espalda llevaba unas palabras que dedicaban su carrera “por ti papá allá en el cielo”; otro personaje, y muy aplaudido por todos, fue un joven discapacitado que a paso un poco complicado lograba defenderse llevando un ritmo muy exigente.

    Después logramos llegar al kilómetro dieciséis y Nahomi empezó a presentar problemas en su rodillas, era un dolor intenso. “Naho, caminemos para que te recuperes”, a lo que ella respondía con un “¡no, sigamos!”. Un tanto preocupadas continuamos, esta vez a paso lento, el sol era muy fuerte y nosotras parecíamos dos cubos de hielo que se derretían en lo ardiente del concreto.

    Llegando al kilómetro 19, Nahomi tomó la decisión de detenerse. Fue una decisión inteligente, “es mejor prevenir, antes que lamentar”, como dice el famoso dicho. Pero es gracias a ella que le puse ganas y corazón a este deporte que a la final representa un desafío personal. Con esta carrera demostré valor y constancia en lo que me propongo en la vida. Tenía que llegar a la meta a como dé lugar; mi cuerpo ya no quería responder a movimientos rápidos; mis piernas dolían tanto que sentía ese dolor como un obstáculo que me dejaba muy preocupada al momento. Seguí con ganas, veía a muchos deportistas ya regresando con su medalla en mano, su maleta y su camiseta que fueron entregados en la meta como premio a su esfuerzo. Envidiaba su logro desde ya, y sólo mantenía en la cabeza el “sólo falta un poco más”. Hasta que alcancé el kilómetro 20, desesperada buscaba aquél gran monumento de la mitad del mundo, y allí estaba como un coloso majestuoso en frente mío.

    La gente empezó a aplaudir y a alentar a los competidores dada la cercanía de la meta. En ese momento no lo pensé dos veces y tripliqué mi velocidad, ¡estaba corriendo! Rebasé a mucha gente hasta llegar finalmente a la meta. Dos horas con veinte minutos y cero segundos es el tiempo que me tomó recorrer los 21 kilómetros. Fue un desafío muy difícil y duro a la vez, pero estoy contenta debido a que nuestra recompensa, la mía y la de Nahomi, se encuentra en el esfuerzo. ¡Fue una victoria completa!  (Estefanía Baldeón)

    Publicado en - UDLH
    3 comentarios
    1. Nahomi - Diciembre 1st, 2009

      Mi hermosa que chévere tu crónica… no tengo palabras! eres una dura! ja te adoro.. y te voy a extrañar mucho mucho…


    2. Nahomi - Diciembre 1st, 2009

      Mi hermosa que chévere tu crónica… te adoro! te voy a extrañar muchisiiiiimo…


    3. María Angélica - Diciembre 3rd, 2009

      Pude casi correr junto a ustedes leyendo ésta crónica, los 21k. Felicitaciones!


     




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